Estonia, la perla del Báltico

Estonia, la perla del Báltico


Estonia forma parte de las tres repúblicas bálticas. A orillas del mar Báltico se encuentra este precioso país, ciudades únicas, lagos inmensos e islas que son santuarios para aves y fauna del país.
Empezamos por la capital, Tallin. Sin lugar a dudas la ciudad más bonita de la zona báltica. La plaza del Ayuntamiento, con sus colores y su torre, símbolo de la ciudad, te transportará a la edad media. Es increíble la belleza de esta plaza. La capital de Estonia también nos ofrece la oportunidad de visitar su castillo. Desde él tendremos una panorámica de la ciudad inmejorable. Sus murallas, callejuelas y la catedral ortodoxa de Alexander Nevski, fueron declaradas patrimonio de la humanidad por la Unesco en 1997.
Tartu es una ciudad con un bonito casco antiguo. Muy cerca de ella, tenemos el lago de Peipus, el sexto más grande de Europa y donde hay un castillo. Las orillas de este lago están compartidas por Estonia y Rusia.
Además de ciudades dignas de visitar, Estonia nos ofrece una gran cantidad de sitios naturales. Las islas de Saaremaa y de Hiiumaa son un ejemplo de ello. En ellas podremos encontrar grandes extensiones de bosques y castillos escondidos.
El parque nacional de Vilsandi pasó de ser una reserva de aves, fundada en 1910, a un parque nacional en 1979. Es un ecosistema muy sensible debido a la utilización de la zona por muchas aves migratorias para la cría y nidificación. Los parques nacionales de Soomaa y de Lahemaa, cerca de la capital, invitan a seguir conociendo la naturaleza que podemos encontrar en Estonia. Entre los intereses que tiene los parques encontraremos el paisaje, los pueblos de la zona, yacimientos, castillos y una gran cantidad de fauna autóctona como alces, jabalíes, linces y muchos tipos de aves.

Tallin

Castillo y murallas

La ciudad
Tallin es una ciudad que te llevará a la época medieval. Su castillo y su plaza del ayuntamiento mantienen esa esencia medieval que hace de esta ciudad una visita preciosa.
Castillo
La zona del castillo se encuentra encaramada en lo alto de una colina, la zona de la ciudad reservada a los aristócratas y nobles desde donde se podía controlar la ciudad. La zona alta de la ciudad está rodeada de murallas, de las cuales se conservan casi dos kilómetros de las murallas originales.
Catedral Alexander Nevski
Considerada por las autoridades estonias, a principios del S XX, como símbolo del dominio ruso se ordenó su demolición, afortunadamente nunca se llevó a cabo la orden y a finales del mismo siglo fue declarada Patrimonio de la Humanidad.

Plaza del Ayuntamiento

Raekoda Plats
Los pequeños comercios que se aglutinan en la plaza convierten está plaza en la más animada de la ciudad. Encontraremos sobre el ayuntamiento uno de los iconos de Tallin, una espectacular torre octogonal de más de 60 metros de altura.
Calle Pikk
Es la calle más larga del casco antiguo y lo cruza casi en su totalidad, históricamente ha sido la calle más importante de Tallin, ya que en ella se concentraban los mercaderes más ricos de la ciudad que ofrecían a sus conciudadanos las mejores mercancías que llegaban al puerto.

Tartu y lago de Peipus

Tartu

Ciudad
La ciudad cuenta con un casco histórico bien conservado en el que domina el estilo neoclásico. En su plaza principal encontraremos terrazas y tiendas, además del ayuntamiento.
Toomemägi
Detrás de la plaza del Ayuntamiento llegaremos a las ruinas del Toomkirik, la catedral dedicada a los santos Pedro y Pablo, construida en el siglo XIII, devastada en la época de la Reforma y en donde hoy en día se encuentra el Museo Histórico de la ciudad.

Lago de Peipus

Lago Peipus
Apenas 20 kilómetros separan la ciudad de Tartu de este enorme lago, el sexto más grande del "viejo continente". Los estonios se dan cita, en los meses veraniegos, en sus "playas" para refrescarse. Puede ser una pequeña gran excursión para pasar una tarde.
Castillo de Alatskivi
Compartiendo las orillas con Rusia nos encontramos con este castillo. Podremos hospedarnos y comer, además de dar un paseo por sus alrededores.

Haapsalu y las islas de Saaremaa y de Hiiumaa

Haapsalu

Haapsalu
Desde la antigüedad considerada un santuario, se dice de su apreciada agua marina que posee propiedades curativas, cierto o no es sin duda un lugar envidiable para conseguir unos momentos de calma y tranquilidad.
Ubicación
Su ubicación es la idónea para comenzar nuestra ruta por las islas estonias, ya que desde Haapsalu, a los lugares donde salen los ferris, hay apenas 5 kilómetros.

Saaremaa e Hiiumaa

Isla de Saaremaa
Es la segunda isla más grande del Báltico, deseosa de mostrar sus encantos al sus visitantes, entre los que destacan el castillo de Kuressaare, un bonito castillo medieval, bastante bien conservado y el Parque nacional de Visaldi.
Parque nacional de Visaldi
Los amantes de las aves tienen aquí su paraíso terrenal, situado en la parte este de la isla tiene un ecosistema propio muy sensible, ya que es utilizado por aves migratorias como lugar para anidar y criar.
Isla de Hiiumaa
Hectáreas de extensión de coníferas y pequeños pantanos caracterizan el paisaje de la isla, siendo un lugar idóneo para aves migratorias, no en vano cerca de Käina, el pueblo más importante, se ha instaurado una reserva de aves.

Parques nacionales

Parque nacional Soomaa

¿Cómo llegar?
A dos horas de Tallin, nos encontramos esta joya de la naturaleza. Las cuencas de hasta 4 ríos dan lugar a extensas ciénagas configurando estampas casi imposibles de encontrar en ningún otro sitio. Dentro del parque encontraremos una oficina de turismo para sacar el máximo partido a nuestra estancia.
Fauna
Soomaa también tiene una rica vida silvestre que incluye águilas reales, cigüeñas negras, pájaros carpinteros, búhos, varios tipos de aves zancudas como el chorlito dorado, andarríos bastardo, zarapito real, playero zarapito, agachadiza real y rey de codornices. Además, hay alces, jabalíes, castores, lobos, linces y osos pardos.
Actividades
Además de disfrutar de una fauna y flora realmente fastuosa, podremos realizar actividades como: piragüismo, pesca deportiva, así como recorrer los senderos que atraviesan uno de los pulmones de las repúblicas bálticas.

Parque Nacional de Lahemaa

¿Cómo llegar?
A apenas una hora de Tallin. Se creó a principios de los ´70 y fue el primer parque nacional de Estonia.
Parque Nacional de Lahemaa
A orillas del Báltico se sitúa este lugar, donde el paso del tiempo ha conseguido que las abruptas costas sirvan de enlace entre el mar y los lagos cercanos a éste, originándose una sucesión de bahías.
¿Qué ver?
Obviamente el paisaje generado, dando lugar a costa recortada y a pequeños islotes que se suceden por el litoral, pero mas allá de esto, también podemos encontrar castillos, yacimientos y pequeños pueblos costeros que nos recibirán con su rica gastronomía.